Colegio San Francisco Javier

 

El colegio nace “ex corde Eclessie”, es decir, del corazón de la Iglesia tal y como corresponde a una entidad de formación católica que está llamada a poner en práctica los principios y fundamentos a los que exhorta la Constitución apostólica de Beato Juan Pablo II Ex Corde Eclessie.

Se constituye como una comunidad académica en la que todos sus miembros: dirección, profesores, administración, padres y alumnos trabajan -cada uno desde su lugar- para alcanzar el objetivo trascendente común que da sentido a la vida y que corresponde garantizar institucionalmente con la presencia cristiana en una parcela específica del mundo de la educación: el colegio. Esta inspiración cristiana le viene dada –en cuanto colegio católico- por naturaleza y debe reflejarse en cada miembro y en toda la comunidad académica mediante la fidelidad al mensaje cristiano tal como lo presenta el Magisterio de la Iglesia.

Los conocimientos se transmitirán como fruto de la reflexión iluminada por la fe de las diversas áreas epistemológicas.

La comunidad escolar promoverá:

  • Una síntesis de saberes entre todas las materias de cada nivel educativo y entre las de los diferentes niveles.
  • El diálogo permanente y elocuente entre la fe y la razón dirigido a la honesta búsqueda de la verdad.
  • Sustentar el saber y el obrar en principios sólidos morales que garanticen la primacía del hombre sobre las cosas, del espíritu sobre la materia y de lo moral sobre lo técnico.
  • La formación integral de la persona, atendiendo a su vertiente intelectual, a la formación del carácter y de la afectividad y a la formación espiritual.
  • Enseñar amando y amar enseñando, pues ”la caridad supera a todos los medios sugeridos por la pedagogía y la ciencia; y en el campo didáctico, como en cualquier otro, asegura triunfos seguros, grandes y definitivos. El fundamento de todo educador es el amor cristiano” (Beato Longo)
  • Desde el corazón de la Iglesia, por tanto, sólo cabe un ideario del que mana un proyecto pedagógico cuyo hilo conductor y signo de unión y continuidad se sustenta en garantizar mediante la fe y la razón la búsqueda, el encuentro y la comunicación de la verdad.